El Canto de la Sibila
es un drama litúrgico de melodía gregoriana que se interpreta de forma
tradicional en la Misa
de Gallo en las iglesias de Mallorca y en Alguer, pueblo de Cerdeña.
Precisamente, Mallorca y Alguer son los dos únicos lugares en los que
el canto constituye una tradición que se prolonga desde la Baja Edad Media hasta
nuestros días, habiendo quedado finalmente inmune de la prohibición acaecida en
el Concilio de Trento, 1545 - 1563. Precisamente por ello, el día 16 de
noviembre de 2010 fue declarado por la UNESCO Patrimonio
Inmaterial de la
Humanidad. Previamente hubo sido declarado Bien de Interés
Cultural (BIC) por el Consejo Insular de Mallorca el 13 de diciembre de 2004. La Sibila
es una profetisa del fin del mundo de la mitología clásica que se
introdujo y adaptó al cristianismo gracias a la analogía que puede
establecerse entre dicha profecía y el concepto bíblico del juicio final.
El testimonio más antiguo de la Sibila cristianizada y cantada en monasterios lo
aporta un manuscrito en latín del Monasterio de San Marcial de Limoges, en
pleno Imperio Carolingio. En España el documento más antiguo que se conserva es
un manuscrito visigodo de la Mezquita-catedral de Córdoba del año 960,
perteneciente a la liturgia mozárabe. Del siglo XI data también el manuscrito
de Ripoll redactado en latín, en el ámbito de la cultura litúrgica hispánica,
siendo en poblaciones de la actual Cataluña, en donde en buena medida
arraigaría.
A continuación, un pequeño apartado de la Sivila parte de la letra de la versión mallorquina más antigua:
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